jueves 28 de diciembre de 2006, 22:08:36
CUADERNO
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Lamentablemente reconozco que había relegado uno de los placeres más placenteros
que la vida y la naturaleza nos ofrece gratuitamente: disfrutar de la
oscuridad.
Si consigues mezclar lobreguez, sombras, deporte y naturaleza, el cóctel engendrado desvirtúa al mismísimo Mojito.
Hacía demasiado tiempo que no me calzaba el frontal y experimentaba la dulce sensación del sudor frío deslizándose por la espalda, contrastando con el profundo calor que se fuga de tu boca, humeando la noche. Por suerte ayer miércoles rompí el descanso.
Si correr es uno de mis vicios más sanos (y vicios, una, tiene demasiados), correr bajo la luz de la luna, cruzando la negra montaña es, sin duda, el dechado de la perfección.
A aquellos que crean que no se puede disfrutar del paisaje de noche
simplemente invitarles a un trote nocturno.
Luego, que se dignen (si pueden...) a rebatir de nuevo!
Enviado por Zaldyon el viernes 29 de diciembre de 2006
Enviado por Ardi el jueves 11 de enero de 2007
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